Tras las huellas de los Sutagaos: Una travesía ancestral por el camino La Palma – La Aguadita
- Estadística de la ruta:
- Distancia recorrida: 9 Km
- Desnivel negativo: 396 m
- Desnivel positivo: 326 m
- Altitud máxima: 2.157 m
- Altitud mínima: 1.797 m
- Dificultad: Moderada
- Tiempo: 3 horas

El aire fresco de la mañana y un cielo encapotado fueron el preludio perfecto para iniciar la travesía el camino «La Palma – La Aguadita». A las 7:00 a.m., el Centro Comercial La Palma ya bullía con caminantes equipados, rostros expectantes y la energía vibrante de quienes saben que van a descubrir algo especial. La noche anterior presagiaba lluvias, pero el día inició con cortas lloviznas, una brisa fresca y un firmamento encapotado, estas eran las condiciones que enmarcaron el inicio de una jornada especial. Esta travesía organizada conjuntamente por el Instituto Deportivo y Recreativo de Fusagasugá (I.D.E.R.F.) y la Secretaría de Cultura y Turismo, diseñada para conectar el ejercicio al aire libre con la memoria histórica de nuestra tierra y la reactivación económica rural.
Nuestro destino no era cualquier punto en el mapa: nos internaríamos en las entrañas de la montaña hasta el corregimiento de La Aguadita donde ese mismo fin de semana se estaría celebrando el V Festival de la Trucha.
Tras las palabras de bienvenida de los guías del IDERF, las recomendaciones de seguridad y unos minutos de estiramiento y calentamiento colectivo muy divertidos, el grupo emprendió la marcha. Los primeros pasos nos llevaron por una carretera entre destapada y encintada en un ascenso un poco exigente hacia la vereda La Palma, dejando atrás el ruido urbano para sumergirnos progresivamente en el verde intenso de la cordillera.
Tras los pasos de los Sutagaos: El camino La Palma – La Aguadita
A medida que ganábamos altura y el sendero vehicular daba paso al camino de herradura, una valla informativa oficial de la Alcaldía de Fusagasugá nos detuvo para recordarnos el suelo que estábamos pisando: la Ruta La Palma no es un simple sendero recreativo; es una arteria viva de historia prehispánica y colonial.
Siglos antes de que existieran las carreteras asfaltadas y los vehículos a motor, los indígenas Sutagaos trazaron y transitaron estos desfiladeros para conectar los valles interandinos y las tierras bajas del Magdalena con el frío altiplano de la Sabana de Bogotá. Por este corredor transitaban sal, mantas de algodón, oro, plumas y productos agrícolas. Más tarde, durante la Colonia y la República, el trazado se transformó en un clásico camino de herradura empedrado, transitado por recuas de mulas y arrieros que transportaban café y víveres.
Caminar sobre sus piedras redondeadas, desgastadas por el paso de cientos de años de historia y salpicadas por el barro húmedo de la montaña, produce una sensación de respeto ineludible. El terreno exige atención constante: la pendiente empinada y el suelo arcilloso ponen a prueba la tracción del calzado y la fortaleza de las piernas, mientras la vegetación nativa empieza a cerrarse sobre el sendero en un túnel de sombras y frescura.
El entorno de la reserva “Verde & Agua”
Justo antes de entrar en territorio ancestral de los Sutagaos, el camino nos regala una de las postales más emblemáticas de la ruralidad fusagasugueña al cruzar frente al portal de entrada del Parque Agroecológico y Reserva Natural Verde & Agua.
Aunque nuestra ruta continuaba por el camino público de herradura y no ingresaba al complejo privado, su presencia en este flanco montañoso es un testimonio elocuente del valor de conservación que alberga la zona.
Este ecosistema es hogar de especies como el oso perezoso de dos dedos, armadillos, cusumbos y una extraordinaria diversidad de avifauna, incluyendo tucanitos esmeralda, colibríes de montaña y tangaras de colores vivos. En los alrededores se aprecian gigantescos árboles nativos cubiertos de bromelias y epífitas que han resistido el paso de las décadas.
Un descenso técnico entre rocas
Una vez superada la parte más alta del tramo, el camino inicia un descenso técnico hacia el valle de La Aguadita. Poco a poco, el susurro del viento entre los árboles, el canto de las aves y el duro golpeteo de los pájaros carpinteros en los árboles nos acompañaron.
El camino es serpenteante y en algunos tramos es tan angosto que solo debemos seguir al paso de quienes van delante de nosotros, a nuestro paso encontramos madera muerta, piedras lamosas con musgo que hacen verdaderamente difícil el evitar resbalar y por momentos perder el equilibrio y caer y despertar algunas risas y preocupaciones, pero son “gajes del oficio”, del senderismo en Fusagasugá, del caminante que solo fortalecen su resistencia.
El camino nos tenía preparadas algunas sorpresas. Como la noche anterior había llovido por algunos sectores de la montaña, nos encontramos con algunos pasos que exigieron mucho control, equilibrio y de un buen calzado para el barro, debido al constante paso de ganado ha creado unos lodazales que nos dificultaron el paso e hicieron que el ritmo de la caminata descendiera bastante para evitar el riesgo de caídas.
La meta: El corregimiento de La Aguadita y el V Festival de la Trucha
El sendero desembocó finalmente en la vía pavimentada de La Aguadita, bajo la mirada imponente de farallones rocosos. Llegar a la Plaza Cultural de La Aguadita tras tres horas de exigente caminata fue el mejor de los premios. El corregimiento vibraba en plena celebración del V Festival de la Trucha, un evento que reúne lo mejor de la tradición campesina, artística y culinaria de Fusagasugá.
La culminación de la caminata en medio de este festival demostró con creces el acierto de la iniciativa: el senderismo no solo promueve la salud y el bienestar físico, sino que se convierte en un motor directo para respaldar a los productores locales, los restaurantes familiares y los artesanos de nuestra provincia.
Esta experiencia por el camino de herradura La Palma – La Aguadita reafirma el inmenso potencial ecoturístico que tiene Fusagasugá cuando las instituciones y la ciudadanía caminan juntas.
Extendemos un sincero reconocimiento al I.D.E.R.F. por su impecable logística, acompañamiento y liderazgo deportivo, así como a la Secretaría de Turismo de Fusagasugá y a la Alcaldía Municipal por integrar el patrimonio histórico y la cultura gastronómica de La Aguadita en una experiencia viva e inolvidable.
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¡Nos vemos en el próximo sendero!





















































