Caminata Los Guásimos: Desafío físico y un viaje al pasado ancestral.
Estadística de la ruta:
- Distancia recorrida: 11,48 Km
- Desnivel negativo: 646 m
- Desnivel positivo: 470 m
- Altitud máxima: 1.419 m
- Altitud mínima: 811 m
- Dificultad: Muy difícil
- Tiempo: 4 horas

Dicen que el cuerpo logra lo que la mente cree, y en el sendero Los Guásimos, esta frase se puso a prueba hasta la última gota de sudor. Lo que se publicitó como una caminata de nivel medio-alto, terminó convirtiéndose en un desafío de alta exigencia que nos obligó a reevaluar nuestra resistencia física.
Pero, ¿qué hace que un camino valga tanto esfuerzo? Más allá del agotamiento, descubrimos una ruta cargada de historia, paisajes que claman por nuestra conciencia ambiental y la satisfacción de alcanzar el objetivo juntos.
Nos reunimos como a eso de las 8 a.m. a un costado del vivero Los Guásimos como es ya costumbre para dar algunas instrucciones y hacer un previo calentamiento e iniciar un descenso fascinante de la provincia del Sumapaz.
Teníamos dos objetivos: el primero de llegar al puente la vega en la vereda de Chinauta, para luego de ahí subir por una pendiente muy inclinada hasta la estación de gasolina de Terpel en Chinauta.
Este tramo fue muy agradable, donde pudimos disfrutar de la formidable vista del cerro Quininí mientras vadeamos el Cañón del río Chocho.
Nuestra responsabilidad en el campo
A cada paso que daba había algo que no encajaba, la vegetación no es de ese verde exuberante brillante, no, es de un amarillo verdoso seco. Quienes no creen en el cambio climático es porque tal vez no han salido de sus casas a recorrer nuestra geografía nacional.
Podemos evidenciar cómo es que está afectando la naturaleza, los pastos completamente secos, y vestigios de quemas de amplias zonas de vegetación. Esto del cambio climático es una realidad y tanto nos hace víctimas como victimarios.
Por eso debemos contribuir mucho, al menos lo digo como caminantes: cuando salgamos al campo no dejemos nuestra basura allí. Al contrario, debemos contribuir en dejar los sitios que visitamos completamente limpios, es por nuestro bien y el de los demás.
Un camino con historia: Las huellas de los Sutagao
Este valle por el cual caminamos, antes de la conquista española estaba habitado por la etnia Sutagao (“Hijos del Sol”). La vereda San Antonio era una zona estratégica de comercio.
El sector Jaibaná proviene de la tradición indígena para designar al chamán y médico tradicional. Allí se comercializaba sal de Zipaquirá y Nemocón, mantas de algodón y esmeraldas.
Por esta ruta también se subía tabaco, miel, plumas de colores, plantas medicinales, frutos de tierra cálida.
Estos caminos pasaron de ser trochas construidas por los indígenas a camino real de herradura lo cual pudimos evidenciar. Aún se observan tramos con técnica tradicional de piedra de río y laja encajada.
Estos caminos estaban diseñados para soportar el paso de recuas de mulas y evitar el barro en las lluvias. No era una ruta local; era la autopista colonial que comunicaba Santafé de Bogotá con el río Magdalena y el Tolima grande.
El árbol guardián (Guazuma ulmifolia): El sector toma su nombre del Guásimo, árbol emblemático para indígenas y campesinos. Era utilizado como medicina para la digestión, su corteza para amarrar y por supuesto como sombra.
El reto
Después de descansar en el puente la vega, emprendimos la caminata para alcanzar nuestro Everest. El ascenso es por un camino casi invisible a borde de carretera. Iniciamos suave, a paso de tortuga, porque el interés era llegar bien.
Algunos se apoyaban de sus bastones, a otros los ayudaban sus acompañantes dándoles ánimo, e incluso a algunos tocó cargarlos a tuta para que pudieran completar el recorrido.
Encontramos personas cuyas fuerzas las habían abandonado y necesitaban tiempo para recuperarse. Se requiere de mucho control mental para afrontar un reto de tal envergadura y una buena preparación previa.
Es vital llevar suficiente agua y comida para suplir la falta de energía: frutas, barritas energéticas o bocadillos. Debemos pensar en que nuestro cuerpo necesita alimento para cumplir con el disfrute de la caminata.
Aunque nuestros acompañantes siempre estarán ahí a nuestro lado para darnos la mano y ayudarnos a salir de ese momento difícil, debemos ser responsables de nuestro propio bienestar.
Una vez más agradezco al I.D.E.R.F por estas caminatas que organiza para que conozcamos nuestra tierrita y salgamos del confort de nuestra casa y hagamos algo por nuestra felicidad. ¿Te animas a conocer nuestra tierrita?















































